Seguridad y Mantenimiento del Vehículo

Recortar en mantenimiento del coche: más riesgo en carretera y averías mucho más caras

Recortar en mantenimiento del coche: más riesgo en carretera y averías mucho más caras

Entre combustible, seguros y peajes, muchos conductores están recortando justo donde no deberían: en el mantenimiento del coche. A corto plazo parece un ahorro de entre 100€ y 300€ al año; a medio plazo se traduce en más riesgo en carretera y averías que pueden superar fácilmente los 1.000€.

Por qué se recorta

Los coches modernos dan una falsa sensación de invulnerabilidad: arrancan siempre, no hacen ruidos raros y solo avisan con testigos en el cuadro. Eso anima a estirar cambios de aceite, ignorar ruidos o alargar la visita al taller “hasta después del próximo viaje”.

  • Precio: una revisión básica puede costar entre 120€ y 300€, frente a llenar el depósito por una cantidad similar.
  • Tiempo: dejar el coche en el taller implica organizarse con trabajo, niños o estudios.
  • Desconfianza: miedo a “que me metan cosas de más” y a no entender la factura.
  • Desconocimiento: muchos creen que mientras pase la ITV, el coche está “perfecto”.

La idea clave es entender la diferencia entre mantenimiento preventivo (cambiar algo antes de que falle) y correctivo (arreglar cuando ya se ha roto). Lo primero duele al bolsillo hoy, lo segundo vacía la cuenta mañana.

Qué se está aplazando

En talleres se repiten los mismos “recortes” en mantenimiento, y casi todos afectan directamente a la seguridad o a futuras averías caras.

  • Cambio de aceite y filtros: un cambio con filtro suele costar entre 80€ y 180€. Estirarlo muchos miles de kilómetros acelera el desgaste del motor y del turbo, donde la reparación puede irse fácilmente a 1.500–6.000€.
  • Neumáticos gastados: muchos apuran hasta casi “slicks”. Un juego decente cuesta 250–500€, pero un neumático por debajo de 3 mm de dibujo aumenta mucho el riesgo de aquaplaning y alarga la frenada sobre mojado un 30–40%.
  • Pastillas y discos de freno: cambiar solo pastillas ronda los 100–250€ por eje. Si se apuran hasta el hierro, se dañan los discos y el trabajo sube a 300–600€… y mientras tanto el coche frena peor.
  • Amortiguadores fatigados: un juego nuevo puede costar 400–800€. Con más de 80.000–120.000 km pierden eficacia y pueden aumentar la distancia de frenado hasta un 20% y hacer el coche mucho más inestable en curvas y baches.
  • Líquido de frenos viejo: cambiarlo cada 2–3 años cuesta 50–100€. Si no se hace, el pedal puede volverse esponjoso en una frenada fuerte y alargar la distancia justo cuando más lo necesitas.
  • Correa de distribución: es el gran “olvidado”. Su cambio está entre 350€ y 900€ según coche. Si se rompe, puede destrozar el motor y elevar la factura a 1.000–3.000€ o incluso siniestro total en coches veteranos.

Cada vez más conductores usan lectores OBD (On Board Diagnostics, conector que permite leer fallos del coche desde una app) para saber qué le pasa al coche. Útil, sí, pero peligroso si solo se usa para borrar avisos sin arreglar el problema real.

Impacto en seguridad y costes

Recortar en mantenimiento no solo es una cuestión de dinero, también de probabilidades. Un reventón de neumático en plena vía rápida, un fallo de frenos en un puerto o quedarse sin potencia al adelantar no son simples molestias.

  • Más riesgo de accidente: neumáticos gastados, amortiguadores flojos y frenos al límite se combinan justo cuando llueve, hace viento o vas cargado en vacaciones.
  • Más consumo: presión baja en neumáticos y filtros sucios pueden sumar 0,3–1,0 L/100 km, es decir, un 5–15% más en combustible sin notarlo hasta final de mes.
  • Averías en cadena: un nivel bajo de refrigerante hoy puede ser una junta de culata mañana; un pequeño ruido en la transmisión puede acabar en caja de cambios nueva.
  • Peor reventa: un coche sin historial de mantenimiento claro pierde fácilmente un 10–20% de valor frente a otro bien cuidado del mismo año y kilómetros.

Cómo priorizar mantenimiento

Si el presupuesto es ajustado, no se trata de hacerlo todo a la vez, sino de establecer prioridades claras: primero seguridad, luego fiabilidad, luego confort.

  • Seguridad primero: neumáticos, frenos, dirección y amortiguadores deben estar siempre en orden, especialmente si haces viajes largos o conduces de noche.
  • Revisa niveles y presión cada mes: aceite, refrigerante, líquido de frenos y neumáticos. Son 5–10 minutos en una estación de servicio.
  • Cambio de aceite: como referencia práctica, máximo cada 15.000–20.000 km o 1 año, aunque el fabricante o el coche permitan algo más.
  • No apures neumáticos al mínimo legal: plantéate cambiarlos cuando bajen de 3 mm de dibujo, no cuando lleguen al 1,6 mm obligatorio.
  • Testigos del cuadro: si es rojo, para lo antes posible en lugar seguro; si es amarillo, pide cita en el taller en días, no meses.
  • Organiza tu “cuota taller”: reservar entre 20€ y 40€ al mes te permite afrontar revisiones y cambios de neumáticos sin que te rompan el presupuesto.

Mantener el coche no es un extra, es parte del coste real de tenerlo. Recortar hoy en mantenimiento puede salir muy caro mañana; un plan sencillo y constante es tu mejor seguro para seguir usando el coche sin sustos ni facturas desproporcionadas.