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Nuevas normas de la DGT para VMP: registro, seguro obligatorio y uso seguro en ciudad

Nuevas normas de la DGT para VMP: registro, seguro obligatorio y uso seguro en ciudad

Los patinetes y otros vehículos de movilidad personal están dejando de ser “juguetes” para convertirse en parte seria de la movilidad diaria, también en los trayectos al trabajo. Qué es: un VMP (vehículo de movilidad personal) es un vehículo eléctrico de una sola plaza, sin asiento o con asiento limitado, que no pasa de 25 km/h. Para qué sirve: está pensado para desplazamientos cortos en ciudad, como alternativa al coche o al transporte público.

La DGT (Dirección General de Tráfico) está afinando un paquete de normas estatales sobre registro, seguro y uso seguro que marcará cómo deben circular estos vehículos en todo el país. Mientras se concretan los detalles, conviene saber qué cambia en el enfoque de seguridad vial y cómo adelantarte para no quedarte descolgado cuando las nuevas obligaciones sean efectivas.

Registro estatal y trazabilidad

El gran cambio de fondo es pasar del VMP “anónimo” a un vehículo trazable, como ya ocurre con coches y motos. El objetivo es poder identificar al titular ante un accidente, un atropello o una infracción, y reducir el uso temerario.

En la práctica, todo apunta a tres claves: acreditar que el patinete cumple las especificaciones técnicas, asociarlo a un titular y vincularlo a un número identificativo único. Aunque los detalles finales puedan variar, si te adelantas ahora te ahorrarás prisas después.

  • Guarda la factura de compra y el número de serie; serán tu “DNI” del patinete.
  • Evita VMP sin marca clara, sin manual o comprados en canales dudosos: pueden quedar fuera del registro.
  • Comprueba que tu VMP respeta la velocidad máxima de 25 km/h y lleva luces, timbre y reflectantes.
  • Si usas el patinete para ir al trabajo, pregunta si tu empresa lo incluye ya en su plan de movilidad.

La nueva Ley de Movilidad Sostenible obliga a las empresas de más de 200 personas trabajadoras a tener un plan de movilidad, lo que incluye valorar el uso de VMP en los desplazamientos in itinere (de casa al trabajo). Eso significa más control, pero también más opciones de aparcamiento seguro, puntos de carga y normas claras internas.

Seguro obligatorio y costes

El otro gran eje es el seguro de responsabilidad civil, es decir, la póliza que cubre los daños que causas a terceras personas. Hoy ya es muy recomendable contratarlo de forma voluntaria, y la tendencia regulatoria va claramente hacia hacerlo obligatorio a nivel estatal.

Dado que un VMP puede provocar lesiones graves a un peatón a 25 km/h, la lógica es equiparar su riesgo, como mínimo, al de una bici eléctrica rápida o un ciclomotor ligero. Lo que está en juego no es solo la multa, sino evitar que un accidente te arruine económicamente.

  • Los seguros específicos de VMP suelen costar entre 20 € y 80 € al año, según coberturas.
  • Prioriza pólizas que cubran daños personales a peatones y daños materiales (coches, mobiliario urbano).
  • Si utilizas el patinete para ir a trabajar, pregunta si la empresa contempla un seguro colectivo o ayuda económica.
  • Un parte amistoso bien rellenado (como en el coche) facilitará cualquier reclamación; lleva siempre fotos del VMP y tu póliza en el móvil.

Informes recientes de entidades como la Fundación RACE muestran que muchas empresas no planifican bien la movilidad laboral ni forman a su plantilla en desplazamientos seguros. Con 2026 declarado Año de la Seguridad y Salud en el Trabajo, es previsible que el uso profesional de VMP quede cada vez más regulado y supervisado.

Uso seguro en ciudad

Aunque cambien las normas de registro y seguro, las reglas básicas de circulación ya están claras y van a ir a más, no a menos. El modelo europeo es claro: más zonas 30 km/h, más protección al peatón y menos tolerancia con las conductas de riesgo, siguiendo la línea de países que reducen velocidades urbanas o amplían aceras.

Si conduces coche y también patinete, te interesa jugar con las mismas reglas en ambos lados del manillar.

  • Nada de aceras: los VMP deben ir por calzada o carril bici, nunca entre peatones.
  • Velocidad: 25 km/h máximo; por encima, además de ilegal, el golpe es mucho más lesivo.
  • Casco siempre, aunque no sea obligatorio en todas partes; a 20–25 km/h una caída puede ser grave.
  • Móvil, auriculares y alcohol tienen el mismo problema que al volante: reducen tu capacidad de reacción.
  • Hazte visible: luces delanteras y traseras encendidas, y ropa clara o elementos reflectantes de noche.
  • Si usas apps de navegación o radares, configúralas antes de salir y deja el móvil fijo en un soporte.

En el coche, asume que verás cada vez más VMP en vías urbanas: activa las ayudas a la conducción o ADAS (sistemas electrónicos de asistencia al conductor) como el avisador de ángulo muerto, y valora una dashcam (cámara que graba continuamente) si circulas mucho por ciudad; puede ser clave en un choque con un patinete.

El movimiento normativo va en una dirección clara: más seguridad y más responsabilidad para quien conduce un VMP. Si te adelantas con un vehículo conforme, un seguro adecuado y buenos hábitos en ciudad, llegarás a tiempo cuando las nuevas obligaciones entren definitivamente en juego.